El doble filo de la pantalla como el scroll nos robó el tiempo y cómo evitarlo de ahora en más

Hace meses, o quizás años, que entendí el daño silencioso que hace el teléfono. 

Es una herramienta de trabajo increíble, pero carece de una línea clara que separe la utilidad del daño. 

Lo usamos como se usaba antes el televisor de fondo: para evitar el silencio, para no quedarnos a solas con nuestros propios pensamientos.

Tuve que aprender a ver esa línea invisible y esforzarme por marcarla lo más posible.

El cóctel emocional del scroll.



Lo que más daño nos hace es el scroll: esos videos cortos diseñados en busca de reacciones inmediatas. 

En cuestión de cinco segundos pasás de la tristeza profunda a reírte sin parar. 

Es un cóctel de emociones violentas que antes, honestamente, no existía en nuestra cotidianidad, a menos que fueras al teatro o miraras una película entera.

En ese abismo del scroll no sucede nada realmente relevante. 

Encima, hoy en día ni siquiera sabés si lo que estás viendo está generado por Inteligencia Artificial; es información que no se puede corroborar y que, en el fondo, tampoco nos interesa verificar. 

Y eso no está bien.

¿Qué estaría bien, entonces? Entrar a una aplicación a buscar un contenido específico.

Entrar con un objetivo: investigar, buscar inspiración o simplemente decir "¿Qué habrá publicado Juansito?". Vas al buscador, entrás al perfil, mirás y salís. Pero ahí está la trampa: es demasiado fácil distraerse.

Los síntomas del vicio invisible.


Si estás muy tomado por este vicio, de repente te das cuenta de que llevás horas metido en la app. 

Hubo un momento exacto en el que agarraste el celular y lo abriste sin saber por qué. 

No lo elegiste. 

Lo hiciste de forma inconsciente. 

Ese es uno de los síntomas más claros.

El otro síntoma aterrador es intentar dejarlo y fallar. 

Si ya vas por el segundo o tercer intento, significa que el problema es real; cuantos más intentos fallidos acumulás, más grande es la dependencia.

El primer gran paso es reconocerlo. 

Hay herramientas, como el apartado de "Tiempo en pantalla" de tu teléfono, que te muestran la verdad de frente. 

Aterra. 

Cada aplicación tiene esa estadística escondida por ahí.

La muerte del aburrimiento y la constante comparación.


Ya naturalizamos esa escena: te levantás, vas a la cocina a tomar agua y te das cuenta de que llevás el celular en la mano sin ninguna necesidad. 

Si te alejás de él, sentís que te falta algo.

Al vivir así, no dejamos espacio para que surja nada nuevo. 

Casi no observamos nuestros propios pensamientos porque estamos continuamente comparándonos con lo que vemos en la pantalla: si el otro es más pobre, si es más rico, si es más feo, si se equivocó, si es violento. 

La mente se acostumbró a vivir bajo un bombardeo tan intenso de información y estímulos que, cuando se apagan, siente abstinencia.

El bisturí de la atención.


La solución más drástica sería eliminar toda aplicación de ocio, pero la realidad es que muchos las usamos para mostrar lo que hacemos y darnos a conocer.

El problema, en el fondo, no es la aplicación en sí, sino nuestra actitud frente a ella. 

Los teléfonos de hoy son computadoras potentísimas; es como tener en la mano un cuchillo afiladísimo. 

Si lo usás mal, te vas a terminar lastimando.

La clave está en eliminar la curiosidad tóxica.

Aprender a decir: "No me importa lo que hace el otro, no quiero saberlo. 

Quiero enfocarme en mí". 

Hay que evitar a toda costa el roce accidental con el algoritmo.

Estrategias en la trinchera: cómo recuperar el control.


¿Cómo evitamos caer si nuestro nivel de vicio nos hace entrar sin pensar, y recién reaccionamos a la media hora o cuando nos saca del trance el silbido de la caldera porque hirvió el agua?

Estas son algunas soluciones reales que fui encontrando:

Modo sin distracciones (Android): Te permite usar las apps por 5 minutos si es urgente y luego se cierra. Es fácil de activar y desactivar, pero te obliga a hacer consciente la cantidad de veces que intentás entrar.

Actividades tangibles de reemplazo: ¿Tu mente te pide abrir Instagram? Ordená el escritorio, o ponete a pintar esa puerta que venís postergando. 

Hay miles de cosas físicas para hacer. Enfocate en la materia.

Horarios estrictos: La sensación de querer "descansar" mirando la pantalla va a ser fuerte.

Ponete una regla: solo de 20:00 a 20:30. 

Al reducir el tiempo, vas a notar que valorás más lo que ves, sobre todo si vas a perfiles específicos.

Volver al papel: No hay que subestimar el poder de agarrar un lápiz. 

Volver a esa motricidad de pensar y escribir mecánicamente hace que la electricidad del cerebro vuelva a circular por caminos que ya tenían telarañas. 

Es una sensación profundamente satisfactoria.

Si en ese momento que ibas a regalarle a Mark Zuckerberg lograste frenar, agarraste un papel y anotaste que tenés que comprar clavos para arreglar ese estante flojo, ya ganaste. 

Es un paso gigante.

Business Suite es una app de Meta que te permite administrar mensajes, comentarios y publicaciones de Instagram, facebook y WhatsApp todo desde un mismo lugar sin ver ningún tipo de contenido. 

Personalmente lo que hice fue usar la herramienta que trae mi Xiaomi "Segundo espacio" que como lo dice el nombre genera un nuevo espacio en el teléfono con sus propias aplicaciones, allí puse facebook, Instagram, tik tok, etc.

Cuando tengo un reel ya editado para subir, simplemente voy a ese espacio entro a Instagram lo subo e inmediatamente vuelvo al primer espacio. 

Cualquier comentario o mensaje lo gestiono a través de Business Suite, sin entrar a Instagram.

Consumo sano y la distorsión del tiempo.


Todo esto no significa dejar de consumir internet, sino buscar formatos más sanos.

Existen videos en YouTube más largos, estructurados, con un contexto y un cierre.

Existen blogs y artículos. 

Aunque la información a veces se repita por cuestiones de optimización de los sitios, suele estar más chequeada y te permite investigar a tu ritmo.

Pero eliminar el scroll constante te devuelve un espacio mental increíble que habías olvidado que tenías.

Esta aceleración se sintió muchísimo desde la pandemia. 

Ese fue un punto de quiebre, en parte porque la tecnología 5G se masificó

Antes, los videos tenían delay; necesitabas un buen teléfono y paciencia. 

Hoy, los Reels cargan antes de que lleguen a la pantalla. 

Todo evolucionó demasiado rápido y ahora nos toca a nosotros poner el freno. 

Esa sensación extraña de que "la pandemia fue ayer" es, en realidad, porque se nos desvirtuó el tiempo. 

Si sumás todas las horas de pantalla que marcan tus dispositivos, ahí está ese tiempo que sentimos que perdimos.

Quizás cuando leas esto existan herramientas diferentes, pero la base siempre es buscar lo que te funcione a vos. 

Si no podés evitar entrar por inercia, ocultá la app. 

Si eso no alcanza, buscá un mayor compromiso. 

Y si considerás desinstalarla por un tiempo y eso no te perjudica laboralmente, hacelo. 

El único peligro de los cambios drásticos es que, si no es gradual, a veces terminás instalándola de nuevo con un efecto rebote peor.

Busquemos que la tecnología vuelva a ser nuestra herramienta, y no al revés.

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