Homenaje al peón de campo II
Empecé otra pintura.
Un día iba caminando, recorriendo Maldonado y vi tirado un espejo de formato rectangular pero quebrado y en su empaque original.
Me dije «si a la vuelta está lo llevo, de una»
Y efectivamente estaba, era liviano, ordinario, pero me interesaba ese marco, simulaba ser una cinta dorada enroscada, no sé cómo explicar.
Cuando llegue a casa lo dejé en el ahí taller apoyado contra la pared.
Tengo una mania que es «embocar cosas mentalmente» te explico un poco más.
Ponele, miro dos objetos y tengo la corazonada que uno encastra en el otro. Veo un mate y una pelota, y tengo la corazonada que el diámetro de la pelota entra perfectamente en el diámetro de la boca del mate, y rara vez fallo y por poco.
Cada vez fallo menos.
Entonces me acordé que tenía para pintar, unas puertas de un ropero viejo e mediatamente tuve la corazonada que, el ancho de ese marco, le iba perfecto. Solo había que ajustar el largo.
Fui corriendo como en las películas y lo presenté y efectivamente el ancho era exactamente el mismo, con margen de error de 1mm que de hecho le daba el aire perfecto.
Medi el largo, lo corte y quedó.
He estado buscando y estudiando mucho imágenes de campo. Puedo decir que hoy en día existe buen material de calidad, me refiero a que cualquier gaucho hoy en día tiene un buen teléfono o incluso buen domino de cámara y filmación y se logran increíbles imágenes
He estado guardando muchas imágenes, como este formato que elegí es alargado, es difícil encontrar una foto así, tipo panorámica y que sea de mi agrado.
Entonces lo que hice fue buscar varias referencias e imaginar un paisaje en ese formato, que mantenga la coherencia, y ahí vamos









