Estar con uno mismo parece ser un castigo, nuestra mente no quiere escucharse, no es de ahora, aunque ahora la distracción está siempre en la mano, hace algunos años era el televisor, pero generalmente sucedía al llegar a casa, lo prendíamos y quedábamos ahí por horas. Ahora esa función la cumple de muy buena manera el teléfono móvil, no toleramos quedarnos solos con nuestra mente, tiene tanto para decirnos, el trabajo nos distrae de la mente, no la escuchamos con atención porque nuestra atención está en la labor, y cuando la labor termina aparece el murmullo, la voz que nos indica todo lo que tenemos que hacer para darnos amor pero no la queremos escuchar, entonces sacamos el móvil, que sabemos que está en nuestro bolsillo, entramos a las redes con la esperanza de ver vidas más desgraciadas que la de nosotros, algo que nos confirme que está bien la vida que llevamos, pocas veces pasa, porque el ser humano presume de lo que carece, entonces casi todo eso perfecto es mentira, hay ...
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